Aprendiendo a cuidar la piel madura

Cosmética natural

28 Abr, 2021

Amar es cuidar, así de simple y así de maravilloso. Y esta semana, en plena promoción por el Día de la Madre, ha sido imposible no pensar en todo lo que ellas nos cuidan. Aunque aparentemente ya no lo necesitemos, ahí están, dándonos refugio. Su amor va dejando huellas en su piel, tantas, como al vernos, felicidad en su mirada. No hay belleza más sincera que la de una madre, aún con sus pequeñas arruguitas. Piel madura a la que merece que le dediquemos tiempo, amemos y le devolvamos cuidados. En homenaje a todas las mamás, hoy nos centramos en aprender a cuidar la piel madura. 

En dermocosmética se empieza a hablar de piel madura a partir de los 35 años. Pero como ya os hemos explicado en otras ocasiones en este blog, es alrededor de los 25 años de edad cuando nuestro organismo, incluida la piel, alcanza la plena madurez. A partir de ese momento, empieza a disminuir la renovación celular y a perder volumen de colágeno, más o menos deprisa dependiendo de cada persona, de ahí la recomendación de comenzar a usar cosmética antiedad desde los 25. 

Los efectos no son visibles en un primer periodo y dependen de factores como la alimentación, el tipo de vida más o menos sedentario, el estrés o el cansancio, la mayor o menor exposición al sol, el padecer o no enfermedades y, por supuesto, de los cambios hormonales. A medida que van reduciéndose los niveles de estrógenos, la piel va envejeciendo. El proceso es más lento entre los 30 y los 45, pero se acelera bruscamente con la menopausia, provocando un acusado envejecimiento de la piel. 

En este momento, los cambios en la piel saltan ya a la vista, consecuencia de que la epidermis disminuye de grosor, fruto de la menor renovación celular y la menor cantidad y calidad del colágeno. Las fibras de elastina pierden firmeza y aparecen las arrugas. Las glándulas sebáceas secretan menos sebo y aumenta la sequedad cutánea. Disminuye la microcirculación y las células reciben menos oxígeno… ¿Qué podemos hacer entonces? Sencillo, aprender a cuidar la piel madura.

¿Cómo cuidar la piel madura? Vitaminas, hay que súper vitaminarse

No hay que olvidar nunca que los investigadores que descubrieron hace un siglo la primera vitamina  buscaban un remedio asociado a la salud de la piel. El uso de vitaminas es hoy en día muy común por su conocida acción antioxidante. Las más recomendadas las hemos citado ya en otras ocasiones: A, C y E. La vitamina E es indispensable porque aumenta los niveles plasmáticos de tocoferol, por su efecto antioxidante, por su enorme capacidad de protección contra la acción de los rayos ultravioletas y, fundamentalmente, porque facilita que organismo y piel se beneficien de las propiedades de las vitaminas A y C. Estas últimas, en combinación con la E, reducen el estrés oxidativo, neutralizan la acción de los radicales libres en las células y estimulan la producción de colágeno, retrasando el envejecimiento.  

Una dieta saludable y equilibrada rica en estas vitaminas es mano de santo para cuidar la piel madura por dentro. Pero también es muy beneficioso usar tratamientos faciales ricos en vitaminas A, C y E, dados los buenos resultados de administrar estas vitaminas por vía tópica. Y repetimos “ricos en vitaminas”, que no “enriquecidos con vitaminas”, que es como se presentan en muchas formulaciones. Porque la mejor opción es siempre optar por cosmética natural que incluya ingredientes vegetales con principios activos muy concentrados.

Ácido hialurónico para evitar la sequedad facial

El ácido hialurónico ha sido durante año la receta mágica para las pieles maduras. De hecho, hasta se implantaba bajo la piel para conseguir volumen facial. Tiene la propiedad de atraer y retener el agua, de manera que la piel se nota muchísimo más hidratada y saludable. En cosmética tradicional, el ácido hialurónico es básicamente de origen animal. También hay ácido hialurónico vegano, obtenido mediante la biofermentación de semillas de cereales, fundamentalmente de trigo. Pero existe un ingrediente vegetal por excelencia con principios activos muchísimo más reparadores: el aceite de macadamia.

Además de ser muy rico en vitamina E, el aceite de macadamia es un alto concentrado en ácido palmitoleico, un ácido graso omega 7, con muy alta capacidad de penetración en la piel, que logra hidratar en profundidad. Al no ser un aceite comedogénico, se absorbe muy rápidamente sin dejar ninguna sensación grasa, consiguiendo regular la secreción grasa de las glándulas sebáceas. En cosmética, el aceite de macadamia se usaba inicialmente para el tratamiento de las estrías tras el embarazo, siendo muy reciente su incorporación a los tratamiento faciales antiedad, con unos resultados espectaculares.

Finalmente, otra forma de beneficiarse del ácido hialurónico por dentro es añadiendo patatas a la dieta. Ahora están muy de moda las patatas japonesas, una variedad de patata azul, pero no hace falta ser tan exquisitos porque las propiedades de la patata española son tan buenas o más. Contienen enorme cantidad de vitaminas y minerales y sus polifenoles reducen la capacidad de del organismo para producir radicales libres.

Prohibido saltarse las rutinas de belleza diaria

Y decimos “rutinas” en plural porque las pieles maduras es muy importante cuidarlas día y noche. Como siempre, el ritual debe comenzar por una limpieza en profundidad con un tónico no irritante, dada la sensibilidad de este tipo de piel. Fundamental es también que el limpiador tenga efecto regulador y equilibrante del pH y de la capa lipídica de la piel, para compensar la menor secreción de las glándulas sebáceas.

A continuación, y siempre antes de aplicar la crema antiedad, nutrimos con un buen sérum. El Sérum Facial Reafirmante y Antioxidante de UANA Cosmética es un alto concentrado en vitaminas y péptidos que estimula la reparación de los tejidos de la piel, actuando desde las capas más profundas de la misma. Activa la renovación celular y mejora la circulación sanguínea, devolviéndole elasticidad y juventud. Para acabar, hidratamos con la crema antiedad, sin olvidar el contorno de ojos, si puede ser con un producto específico para esta zona tan delicada. Por el día es muy, muy importante, aplicar también un filtro solar para proteger la piel de los rayos del sol. 

Nuestro último consejo es regalar besos, muchos besos. No hay tip más universal y, al tiempo, más sencillo de practicar para mantener eterna la belleza de esas pieles que tanto amor nos han regalado. ¡Felicidades a todas, mamás!

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