¿A qué edad podemos hablar de piel madura?

Belleza

16 Feb, 2022
Joven y madura son los dos patrones tradicionales de clasificación de la piel atendiendo a la edad. En dermoestética se empieza a hablar de piel madura a los 35 años, fijando ese momento como el adecuado para el uso de tratamientos antiedad. Pero cada persona envejece a un ritmo diferente y no se puede establecer un baremo estándar único para tod@s. Más allá del paso del tiempo, influye la genética, el tipo de piel y sus cuidados, los estilos de vida y la exposición a factores ambientales,… Teniendo en cuenta esto, vamos a concretar a qué edad podemos hablar de piel madura.

Los tratamientos de algunas marcas cosméticas hacen particiones por décadas, sin embargo lo más común es encontrarse con líneas de productos de limpieza, hidratación y protección sin indicación de edad, que son el pilar básico para cuidar y alargar la vida de una piel joven, y rutinas de cuidado antiedad, más específicas para evitar la flacidez y estimular la renovación celular o dicho de otra manera, favorecer la producción de colágeno. Lo habitual es recomendar comenzar con las líneas específicas antiedad a partir de los 35 años a las personas que siempre han cuidado su piel evitando el envejecimiento prematuro, y a los 30 años, a todas aquellas que no han sido estrictas en su protección y cuidado.

Marcar esta frontera cronológica en los 30-35 años tiene su explicación: la madurez celular se alcanza de media a los 25 años. A partir de este momento empieza a disminuir la síntesis de las proteínas estructurales, enzimáticas y reguladoras. Las células tienen más dificultades para captar nutrientes y paulatinamente comienzan a oxidarse, al dificultarse la división y el crecimiento celular. Disminuye la elasticidad y hay más pérdida de agua intracelular. Biológicamente es mucho más complejo, pero básicamente os hacéis una idea. 

Por supuesto todo lo anterior no se hace visible en los primeros años. Las primeras líneas de expresión o pequeñas arruguitas, la flacidez que produce que los párpados estén más caídos o la mayor sequedad cutánea son signos externos que se hacen apreciables más tarde. Y la cosmética antiedad se ha enfocado justo en ese momento: cuando empiezan a saltar a la vista los primeros signos de la edad. Lo que también tiene una explicación muy sencilla: en los tiempos que corren, en los que la juventud no deja de alargarse por las connotaciones negativas asociadas al envejecimiento cronológico, cada vez es más difícil convencer a una persona de que debe empezar a usar cosmética antiedad a partir de los 25.

¿Piel madura? ¿Qué factores influyen en la edad de la piel?

Además y como decíamos al comienzo, no hay un patrón único de vejez. Números aparte, el estado de la piel puede variar mucho por múltiples factores, algunos de ellos intrínsecos y, por tanto, no modificables, y otros muchos externos, y que podemos modificar. Entre los primeros, el más importante es nuestra genética –nuestra historia familiar determina en parte nuestro tipo de piel, porque al igual que hay genes asociados a la mayor o menor susceptibilidad de desarrollar enfermedades, también hay genes reguladores del mantenimiento y de la renovación celular–. Y entre los factores extrínsecos, los más importantes son los ambientales y los estilos de vida.

Los factores ambientales vienen determinados por la mayor o menor exposición a las radiaciones solares, sin obviar la polución. La contaminación es en la actualidad el mayor riesgo para nuestra salud y, por ende, para nuestra piel. Por otro lado, la dieta, el ejercicio, los tiempos de descanso y el estrés, el consumo de tabaco y/o alcohol son determinantes en el mantenimiento celular y o en que se produzca mayor o menor daño por los radicales libres. Es decir, en que se acelere o retrase el proceso oxidativo que envejece nuestra piel. 

Cuidar la piel para engañar a nuestro reloj biológico

Es por ello muy importante que para mejorar la calidad de nuestra piel prioricemos estilos de vida saludables que pasan por: cuidar la piel por dentro mediante dietas equilibradas, ricas en antioxidantes, que reactiven nuestras células y nos protejan de los daños causados por los radicales libres; intentemos huir de hábitos tan nocivos como el tabaquismo y el consumo, incluso moderado, de alcohol; practiquemos ejercicio regular que facilite la oxigenación y regeneración celular, al tiempo que nos ayude a mantener el estrés y el insomnio a raya; y por supuesto, protejamos nuestra piel del sol, además de mantenerla limpia e hidratada, mediante las correspondientes rutinas de belleza diaria. Estas últimas serán las responsables de mantener nuestro rostro luminoso, cuidado y bello, al ayudarnos a conservar durante más tiempo la integridad de las fibras de elastina y colágeno que dan soporte a nuestra piel. 

Cuidándonos de la manera anteriormente citada, sería posible “engañar” a nuestro reloj biológico y prolongar la piel joven hasta más allá de los 40 años, edad límite en la que la síntesis de colágeno y elastina, y la necesaria regeneración cutánea, ya no pueden realizarse solamente con tratamientos puramente hidratantes. 

Nuestros consejos UANA

Como has podido adivinar si has leído hasta aquí, a la hora de hablar de edad de la piel se impone cierta flexibilidad porque, más allá de la biología, al final depende mucho más de ti. 

Nuestro consejo en UANA Cosmética es ir introduciendo desde la adolescencia las primeras rutinas de cuidado facial –que en esta etapa se reducen básicamente a limpieza, tonificación y fotoprotección–, de modo que paulatinamente vayan transformándose en un hábito, tan imprescindible como la limpieza bucodental, al que ya será prácticamente automático incorporar posteriormente la hidratación. 

El contorno de ojos conviene empezar a utilizarlo a partir de los 25 años y el sérum facial, entre los 25 y los 30 años, dependiendo del mayor o menor número de factores externos nocivos a los que se esté expuesto. Y, por último, la crema antiedad, entre los 35 y 40 años.

Con estas pautas, tu piel se mantendrá cuidada, joven y bellísima tanto tiempo, que nadie adivinará tu edad. Y a nosotros nos tocará reescribir este artículo para elevar el estándar de edad de la piel madura. Así que, ya sabes ¡a por los 50!

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