Cómo leer el INCI de los productos cosméticos

Cosmética natural

5 Ago, 2020

Las siglas de INCI significan ‘International Nomenclature Cosmetic Ingredient’, es decir, Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos. Este sistema estandarizado es de uso obligado en toda la unión europea desde 1998, así, el listado de ingredientes que tiene cada producto cosmético debe cumplir unas normas para que se pueda identificar su composición real y completa, independientemente del país en el que nos encontremos.

El idioma en el que aparecen redactados los ingredientes será en latín, sobre todo en el caso de plantas, utilizando el nombre científico de la especie. Otras composiciones pueden aparecer en inglés, como en el caso de ácidos, aceites, vitaminas, etc.

Además de saber de qué está compuesta una fórmula concreta, el INCI nos permite conocer en qué cantidades están presentes estos ingredientes, ya que en el etiquetado siempre deben ordenarse de mayor a menor según el porcentaje en que se presenten en el producto.

En el caso de la cosmética ecológica nos encontramos además con la presencia de los asteriscos:

(*) Un asterisco quiere decir que el ingrediente es ecológico/orgánico.

(**) Dos asteriscos nos indican que el ingrediente es una sustancia generada de forma natural en el proceso de obtención de los aceites esenciales ecológicos utilizados en el producto.

En caso de ser productos orgánicos certificados, los sellos acreditativos también aparecerán junto al INCI, visibles en el embalaje y/o en la etiqueta del propio envase.

Por qué es importante fijarnos en el INCI

En primer lugar porque podremos detectar los ingredientes químicos potencialmente tóxicos. Si queremos cuidar nuestra piel de forma saludable y evitar alteraciones cutáneas no deseadas, tenemos que desechar los productos cosméticos que contengan: aluminio y derivados, parabenos o en su defecto fenoxietanol, aminas  (DEA, MEA y TEA), sulfatos  (laureth, lauril), siliconas  (dimethicone, -thicone, PEG-), vaselinas  (parafinnum, petrolatum, ceresin) y derivados del petróleo (mineral oil).

Es inevitable utilizar conservantes para preservar las propiedades del producto y protegerlo de microorganismos u hongos indeseables, pero hay posibilidades inofensivas en la cosmética ecológica real de origen vegetal, es el caso por ejemplo de: sodium phytate, sodium benzoate, sodium dehydroacetic, xantan gum, dehydroacetic acid, o potasium sorbate. Todas éstas tienen certificación ecológica y son aptas para el uso cosmético.

Ni siquiera hay que memorizarlo todo, existen buscadores webs o aplicaciones para móvil que te facilitan la comprobación de los etiquetados INCI, como por ejemplo, EWG’s skin deep (en inglés) o la app Ingred (en español).

Conociendo el INCI no solo nos guiaremos por la imagen de marca y la publicidad de un producto, que pueden recurrir a la falsa tendencia del 0% y al “todo es natural” y si realmente leemos el INCI comprobamos que es incierto o que a pesar de no llevar parabenos, por ejemplo, siguen utilizando alternativas igualmente perjudiciales para la salud.

Por último, sabremos si el reclamo de venta por su ‘ingrediente estrella’ es sincero o no. Si un sérum facial se vende como rico en aloe vera, pero en el etiquetado observamos que el aloe vera aparece al final del listado INCI descubrimos que el porcentaje de contenido es muy bajo y ese ingrediente que identifica al producto no es real.

Ahora tienes el poder de elegir con las máximas garantías para el cuidado saludable de tu piel.

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