Rutinas de cuidado 100% natural para la piel sensible

Belleza, Cosmética natural

5 Oct, 2021

Escozor, tirantez, quemazón, sequedad, rojeces… La mala noticia es que siete de cada diez de nosotr@s experimentaremos de piel sensible en algún momento de nuestra vida. La buena es que la piel sensible tiene tratamiento, pudiéndose reducir e, incluso, hacer desaparecer, con una rutina de cuidados 100% natural. 

Lo primero y más importante antes de determinar unas rutinas de cuidado para la piel sensible es saber diferenciar si nuestra piel reacciona con sensibilidad ante agentes externos o internos específicos –cambios estacionales y climáticos, tratamientos médicos, el uso de ciertos jabones y cosméticos,…– o si padecemos alguna enfermedad específica de la piel –dermatitis, rosácea, cuperosis, eczemas,…–. Esto solo lo puede diagnosticar un dermatólogo, por lo que es muy importante consultar con el médico de atención primaria para que éste determine si los síntomas que presenta nuestra piel son fruto de un simple desequilibrio de su pH o un problema dermatológico que necesita un tratamiento médico concreto. 

Lo más habitual es que se descarte una enfermedad y que las reacciones sensibles sean únicamente consecuencia de un desequilibrio cutáneo. Por eso, aunque en cosmética hablemos siempre de pieles sensibles, los dermatólogos insisten en que la piel sensible no es un tipo de piel, sino un problema que pueden presentar todo tipo de pieles, ya sean mixtas, grasas o secas.

¿Qué provoca que la piel se vuelva sensible?

La pregunta sería entonces: ¿por qué tenemos la piel sensible? Y además, cada día mucho más sensible, como no dejan de alertar los especialistas. Las causas son diversas, pero las más comunes son: 

  • Los cambios de temperatura. Tanto el frío como el calor incrementan la sensibilidad de la piel por defecto o por exceso de sudoración. Ésta se reseca y deshidrata y, de este modo, aumenta la irritación.
  • Los rayos UV y los contaminantes ambientales. Porque debilitan las defensas naturales de la piel y favorecen la creación de más y más radicales libres.
  • Los cambios hormonales que se producen en la pubertad, con la menstruación, los embarazos o la menopausia. 
  • El estrés, la falta de sueño y las dietas desequilibradas, que resecan la piel y la irritan.
  • Y fundamentalmente, los productos cosméticos. Es triste decirlo, pero la mayoría de las pieles sensibles lo son fruto de los propios ingredientes de los productos de cuidado para la piel: fragancias, colorantes, alcoholes, humectantes, los famosos betahidroxiácidos y los sulfatos… Todos ellos van dañando poco a poco la barrera natural de la piel, eliminando lípidos de su superficie e imposibilitando su regeneración. Sin barrera que la proteja, la piel reacciona ante cualquier estímulo, por pequeño que éste sea, con rojeces, escozor, sensación de quemazón, sequedad o tirantez.

¿Qué cosméticos deben usar las pieles sensibles?

El tratamiento para el cuidado para la piel sensible tiene que hacerse, por tanto, a base de cosméticos hipoalergénicos. Es decir, que no incluyan ingredientes alérgenos, y que hayan sido dermatológicamente testados en pruebas y mediante estudios clínicos que garanticen y avalen su tolerancia. Esto supone descartar todos aquellos productos que lleven en su composición colorantes, conservantes y perfumes añadidos. Las materias primas deben ser siempre 100% naturales y ecológicas, de manera que se pueda garantizar que todos los ingrediente incluidos en la formulación carecen de trazas de tóxicos sensibilizantes, algo que solo garantiza la agricultura ecológica, al prescindir en sus cultivos de pesticidas y fertilizantes. 

Descartados los cosméticos irritantes y usando solo productos naturales hipoalergénicos, ya hemos eliminado uno de los factores que desencadenan y agravan la piel sensible. El segundo paso sería reforzar la barrera protectora natural de la piel, recuperando su película hidrolipídica y su pH, de manera que se reduzca la pérdida transepidérmica de agua y se frene la descamación exagerada por deshidratación que facilita las reacciones ante microorganismos. Para ello es clave que los cosméticos incluyan nutrientes que, bien combinados, actúen en equipo, aumentando sus beneficios: vitaminas C, E y del grupo B que, junto a los ácidos grasos de aceites naturales, aportan los lípidos que la piel necesita para mantenerse suave, bien nutrida e hidratada y protegida frente a agentes irritantes.

La rutina facial de la piel sensible

La rutina de cuidado de la piel sensible consiste básicamente en limpiar, nutrir e hidratar. La limpieza es, sin duda alguna, el tratamiento vital y más efectivo, pero deben elegirse muy bien los productos de modo que, además de arrastrar la suciedad, no eliminen también las grasas naturales de la barrera protectora. Un limpiador inadecuado puede llegar a producir efectos secundarios muy negativos, por lo que es muy importante optar siempre por un tónico que, además de limpiar, tenga función calmante, antioxidante, reguladora de la grasa y equilibrante del pH, de modo que la piel quede perfectamente limpia y preparada para recibir los tratamientos o productos cosméticos hidratantes. La camomila es uno de los ingredientes más idóneos, dadas sus altísimas propiedades terapéuticas, capaces de restaurar prácticamente de forma instantánea el tejido cutáneo.

A la hora de nutrir e hidratar, es importante optar por sérums y cremas que aporten lípidos y ayuden a la penetración de los principios activos que reparen y nutran la piel en profundidad. Por supuesto, que en ningún caso incluyan conservantes, colorantes o perfumes artificiales y que sus ingredientes sean siempre hipoalergénicos. Todas la gama de productos faciales hidratantes de UANA Cosmética está especialmente formulada para aportar la nutrición e hidratación necesaria a todo tipo de pieles, pero fundamentalmente a las más sensibles e irritantes. Su alto aporte de vitaminas nutre, regenera y fortalece la barrera natural de la piel, al tiempo que garantiza la hidratación, potenciando su resistencia frente a agentes externos. Sus altas concentraciones en péptidos mantienen la película hidrolipídica, garantizado que la piel recibe el aporte de lípidos necesarios para que la piel no se reseque y se proteja a sí misma frente a los agentes irritantes exteriores.

Para terminar, no olvides que una dieta rica en frutas y verduras frescas te ayudará también a normalizar la piel, manteniéndola bien hidratada y nutrida. ¡Hasta la próxima!

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