Las rutinas de belleza en la adolescencia

Belleza

9 Nov, 2021

La adolescencia es una etapa fundamental para adquirir buenos hábitos en las rutinas de cuidado facial. La belleza es muy importante para los adolescentes. Por eso es indispensable que sepan cómo limpiar e hidratar su piel para evitar acné, granitos o puntos negros, sin dañarla. La realidad es que es mucho más sencillo de lo que parece. Conoce en este artículo las rutinas de belleza en la adolescencia.

El cuidado de la piel es algo sumamente importante para todas las personas y se inicia desde el nacimiento. Lo hacemos por salud y no por estética, dado que la piel es esa especie de barrera que nos protege de los múltiples microorganismos que nos rodean, impidiendo que éstos penetren en el interior del organismo. A todos nos han limpiado, hidratado y protegido la piel del sol desde niños. Pero llegados a la pubertad y/o adolescencia, y como es normal en esta etapa, los cánones de belleza empiezan a imponerse sobre los de cuidado, condicionando la mayoría de nuestros hábitos.

Adolescencia: cuantos menos productos cosméticos, mejor

En esta etapa, la maduración biológica va muy por delante de la intelectual y tiende a copiarse la conducta de los jóvenes cuya edad ya se aparenta. Los cambios hormonales son constantes y, por norma general, la piel genera muchísima más grasa, dado que las glándulas sebáceas y sudoríparas están en su máximo apogeo. Aparecen los primeros granitos –o “granazos”– y los feísimos puntos negros. Y con ellos, llegan también los primeros complejos y manías –tapar la cara con el pelo o con las manos para ocultar a la vista de los demás los granos son las más frecuentes–, los remedios caseros y los productos cosméticos recomendados por amigos y amigas, cuyos resultados, a veces, no vienen más que empeorar el asunto.

¿Sabes que el número de personas con piel sensible aumenta a un ritmo de un 8% cada año y casi la mitad de estas sensibilidades se desarrollan durante la adolescencia? Esto se debe a la enorme cantidad de productos cosméticos que llegan a usar los adolescentes antes de los 17 años –toallitas desmaquillantes, exfoliantes, mascarillas, hidratantes demasiado grasas cuando su piel todavía produce los lípidos que necesita, etc., etc., etc…–. Y es fundamental trasmitirles con tranquilidad que, cuantos menos productos, mejor. Lo importante es crear el hábito en unas rutinas diarias de cuidado básico: limpieza, tonificación y fotoprotección.

En la adolescencia: limpieza, tonificación y fotoprotección

La HIGIENE facial en esta etapa hay que escribirla con mayúsculas. Dos veces al día, por la mañana y por la noche, hay que lavar la cara con un limpiador jabonoso. Los mejores jabones naturales y ecológicos son en pastilla y totalmente opacos, porque se elaboran mediante saponificación en frío, a base de aceites y extractos esenciales ecológicos. En UANA Cosmética te recomendamos que elijas un jabón con base de aceite de oliva, que no reseca tanto como los elaborados a base de coco. El truco para lavarse bien la cara es masajearla despacio, haciendo pequeños círculos con los dedos, sobre todo en las zonas donde más granitos suelen aparecer. Después se aclara bien con agua abundante y listo.

Tras el lavado de cara, es imprescindible usar un tónico regulador. Estas lociones tonificantes terminan de arrastrar las últimas impurezas de la piel y, además, restauran la capa lipídica natural de la misma, equilibrando su pH. Los que incorporan té verde y lavanda, como nuestro Tónico Facial Refrescante y Regulador, tienen un potente efecto astringente, antiséptico y desinfectante. Por lo que, sin necesidad de alcohol, reducen la producción descontrolada de sebo, de manera que aparecen menos granitos y puntos negros.

Una vez aplicada la loción tonificante, el manto hidrolipídico de la piel adolescente ha quedado ya reequilibrado y restaurado y no es necesario nutrir la piel con crema hidratante. Lo que sí debe ser “sagrado” es aplicar un fotoprotector solar. Los adolescentes son, tristemente, el mayor grupo de riesgo en la exposición a los rayos UV, obviando que la piel tiene memoria y que el daño es acumulativo. Conviene desterrar el mito, además, de que el sol elimina el acné o seca los granitos porque lo que en realidad favorece es la acumulación de sebo dentro de los folículos sebáceos. O lo que es lo mismo, pan para hoy y hambre para mañana.

Resalta cada logro alcanzado en su rutina de cuidados

Además de estas rutinas de cuidado diario, la mejor medida para tener una piel bonita y libre de acné es lavarse mucho las manos y no tocarse la cara. ¿Recuerdas los consejos que nos daban los expertos para no contraer la Covid-19? Pues igual que vale esta recomendación para mantener alejados virus y bacterias, sirve para evitar la proliferación de los granos y los puntos negros. En las manos acumulamos mucha suciedad y gérmenes con los que ensuciamos e infectamos la piel al tocarnos.

Por último, conviene no olvidar nunca que la apariencia física en la adolescencia es, en muchos casos, la clave de una autoestima alta. Para que los adolescentes puedan adquirir estos hábitos de rutina de cuidado facial, sin vivir sus manías y complejos como un problema, es necesario comprenderles y animarles, resaltando positivamente cada uno de los pequeños pasos que vayan dando en sus rutinas de cuidado. A medida que vayan notando en su piel los resultados de cuidarla adecuadamente, irán desapareciendo también paulatinamente los agobios y complejos. Resaltando sus logros, se sentirán valorados y, sin duda, siempre muchísimo más bellos.

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