Cosmética natural y cosmética ecológica, ¡hay diferencias!

Cosmética natural

11 Nov, 2020

Existe mucha confusión sobre cosmética natural cuando al “natural” se le cambia el apellido por “ecológica”, “orgánica”, “vegana”, etc., etc., etc… A priori, podría parecer una mera estrategia de marketing que pretende aprovecharse de la cada vez más necesaria ética medioambiental. Pero no es el caso. Por eso es importante saber qué es exactamente la cosmética natural y qué la cosmética ecológica, porque no son sinónimos y entre ambas hay muchas diferencias. 

¿Qué es la cosmética natural?

En un principio, se define por cosmética natural a aquella que como principios activos utiliza ingredientes de origen vegetal. Si es vegetal es porque procede de la Naturaleza y, a partir de ahí, se hace la asociación: de Naturaleza, “natural”. Pero esto no es suficiente para que un cosmético sea natural. De hecho, desde este sencillo y simplón punto de vista, la mayoría de los productos de higiene y belleza serían naturales. 

Para que un cosmético se considere natural, además de principios activos de origen natural o vegetales en su composición, en su proceso de transformación o elaboración no debe incluir prácticamente ingredientes sintéticos o químicos. Por tanto, la cosmética natural es aquella cuyos principios activos son naturales y se produce por procesos naturales, sin añadir a la formulación tóxicos perjudiciales para la salud y el medioambiente.  

¿Qué es la cosmética ecológica?

Ya sabemos qué es la cosmética natural, vamos explicar ahora qué es la cosmética ecológica. Para empezar, la cosmética ecológica tiene que ser siempre natural –tanto en sus ingredientes como en su elaboración–. Pero además, sus ingredientes deben provenir de cultivos ecológicos, es decir, prescindiendo de pesticidas y fertilizantes que manipulen el proceso de crecimiento natural de las plantas.

La cosmética ecológica es fruto de la agricultura ecológica y sin esta última no es posible. Si en algunos casos se la llama cosmética orgánica es por derivación del término organic farming, que es como se denomina en inglés a la agricultura ecológica. En esencia, por tanto, son lo mismo.

Además, la cosmética ecológica no utiliza materias primas de origen animal –lanolina, elastina,…– y, como es lógico, entre los principios fundamentales de su elaboración es un mandamiento el rechazo a las pruebas con animales

¿Y la cosmética vegana?

Decíamos que la cosmética ecológica no utiliza materias primas de origen animal. Y sobre este punto es importante detenerse porque tanto la cosmética natural como la ecológica sí admiten como materias primas naturales la miel, la leche o la cera de abeja. Es decir, que no usan animales en sí, pero sí productos generados por ellos.

Para muchos la miel, la leche o la cera de abeja son únicamente materias primas naturales, pero no es así. La miel, la leche y la cera de abeja no la producen las abejas para nosotros, los humanos; las fabrican las abejas para las propias abejas y su salud se sacrifica cuando interviene el ser humano

Es muy importante, por tanto, que no se confunda cosmética natural o cosmética ecológica con cosmética vegana, cuyos principios activos son 100% vegetales sin recurrir ni a materias primas animales ni a productos generados por ellos.

Para no liarte, fíjate en la certificación

Para estar seguros de lo que usamos, lo más sencillo es comprar solo cosméticos con una certificación de lo que dicen ser. Las principales normas de certificación de cosméticos en España son Cosmos, BioVidaSana y Natrue

En UANA Cosmética Vegana, por ejemplo, todos nuestros productos cumplen el estándar internacional Cosmos, gracias a su certificación Ecocert, lo que significa que todos los cosméticos han sido verificados –desde su composición, su elaboración y hasta su envase como productos naturales, ecológicos y veganos.

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